domingo, 12 de octubre de 2014


Adolph Yushkevich
En historia de la matemática un autor imprescindible


Adolph Andrei Pavlovich Yushkevich (Ruso:Адо́льф-Андре́й Па́влович Юшке́вич; 15 de julio de 1906 - 17 de julio de 1993) fue un historiador de la ciencia soviético, experto en matemáticas medievales de Oriente y en el trabajo de Leonhard Euler. En 1978 es reconocido por la History of Science Society con la Medalla George Sarton.





Biografía

Yushkévich 1 nació en Odesa el 15 de julio de 1906. Su padre, filósofo y matemático educado en la Sorbona, fue un menchevique deportado enSiberia y más tarde en Francia. Su tío, Semen Solomonovich Yushkévich, fue un escritor judío muy conocido. Adolph P. Yushkévich creció en San Petersburgo y luego en París, donde vivió hasta la Revolución Rusa de 1917. Cuando la familia regresó a Odesa, Adolph fue alumno de Sofia Yanovskaya durante un tiempo.
En 1923 Yushkévich comenzó sus estudios en el Departamento de Matemáticas de la Universidad Estatal de Moscú, donde se graduó en 1929 2 , siendo Dmitri Egorov su director de tesis doctoral. De 1930 a 1952 trabajó en la Universidad Técnica Bauman donde llegó a profesor en 1940 y jefe del departamento de matemática en 1941. Entre el 1941 y el 1943 fue trasladado, junto con toda la Universidad Técnica Bauman, a Izhevsk. A partir de 1952 se convirtió en un investigador de tiempo completo en el Instituto Vavilov de Historia Natural, donde trabajó hasta su jubilación.
Yushkévich murió en Moscú en 1993, legando su biblioteca personal al Instituto Vavilov.

Obra y reconocimientos

Yushkévich 3 publicó más de 300 obras sobre historia de la matemática. Por su trabajo recibió numerosos reconocimientos internacionales entre los que se destacan: la medalla George Sarton en 1978, la Medalla Koyré por la Academia Internacional de Historia de la Ciencia en 1971, Premio de la Comisión Internacional de la Historia de las Matemáticas en 1989, Premio de la Academia Alemana de Ciencias de Berlín (en dos ocasiones, en 1978 y 1983), y el Premio de la Academia francesa de las Ciencias en 1982. Fue miembro de varias academias internacionales como la Academia Alemana de Ciencias Leopoldina, y presidente de la Academia Internacional de Historia de la Ciencia (1965-1968).

Referencias

1.                ISABELLA BASHMAKOVA, A. N. BOGOLYUBOV, S. S. DEMIDOV, B. V. GNEDENKO, E. KNOBLOCH, GALINA MATVIEVSKAYA, D. E. ROWE, B. A. ROZENFELD, O. B. SHEYNIN, AND V. M. TIKHOMIROV. «HISTORIA MATHEMATICA 22 (1995), 113-118 IN MEMORIAM Adolph Andrei Pavlovich Yushkevich (1906-1993)». Consultado el 29 de septiembre de 2014.
2.              http://dic.academic.ru/dic.nsf/enc_biography/133484/%D0%AE%D1%88%D0%BA%D0%B5%D0%B2%D0%B8%D1%87

3.                   Источник: Математический энциклопедический словарь. М., Сов. энциклопедия, 1988

martes, 7 de octubre de 2014

HISTORIA DEL CONCEPTO DE FUNCIÓN
(parte 3)

LAS CURVAS DE ORESME

In the middle of the fourteenth century, then, a diagrammatic method was built upon the philosophic-mathematical conceptual framework. This marked the beginning of the third phase. The emergence of the diagrammatic method is usually associated with the Nicolas Oresme (ca. 1320–1382), who called it the doctrine of the configuration of qualities and motions. The diagrammatic method was of great influence and many of the earlier writings were later richly illustrated with Oresme-type diagrams. In order to understand how an Oresme-type diagram was understood in the Middle Ages it is  mportant to note that in the scholastic tradition, a quality or a motion was considered in two respects: its extension and its intension (or intensity). The basic idea of the geometrical representations was then to depict the extensive and the intensive dimensions by orthogonal straight lines. line of extension (a dimension of the body or  ime) intension (measured in degrees) quantity of quality summit line. It is either a dimension of the body, or it is the time over which the variation of the quality or motion takes place. Thus, the line of extension may for instance represent the length of an iron rod along which the heat varies, or it may be the time over which the heat at a given point on the rod varies.11 The intension of a quality or motion at any point of the extension is represented by a vertical line. The ratio of the lengths of any two lines represents the ratio of the intensities at the corresponding points of the extension. The intension is measured in degrees. This, of course, does not refer to a physical measurement. All processes are considered only secundum imaginationem. By drawing the line of extension, the lines of intension at its end points, and the summit line (linea summitatis), which is composed of the upper end points of all possible lines of intension, one obtains a closed figure which represents the variation of the quality or motion over the extension. The area of the figures represents the ‘quantity of the quality’.
Matthias Schemmel, Medieval Representations of Change and Their Early Modern Application

En el texto de Matthías Schemmel,  se trabaja desde un punto de vista epistemológcio la representación o lo que llama la simbolización de determinados conceptos y su influencia al desarrollo de los mismos. En cuanto a lo que nos ocupa, su texto recupera la importancia de la representación gráfica en el concepto de función. El registro gráfico suele vincularse con la figura de Nicolás Oresme  (1323-1382) ya que es quien introduce esta creativa forma de representación de variaciones, en el marco de lo que se dio en llamar la teoría de las cualidades. Dice Oresme: “Todo lo que varía, se sepa medir o no, lo podemos imaginar como una cantidad continua representada por un segmento rectilineo” [1]. El modo de estudiar las cualidades es en dos dimensiones, a partir una extensión y una intensidad. El movimiento es un tipo de cualidad que puede variar como el calor, el tamaño o cualquier otra cualidad medible. La intensidad es la forma en que se produce la variación. Oresme representa la intensidad según la figura con segmentos ortogonales.


  
En las latitudes se representa la cualidad de la forma de variación. Por lo general con las longitudes nos referimos al tiempo. De allí Oresme clasifica tres tipos de cualidades que determinan distintas figuras en las intensidades.
1) Las uniformes que tienen intensidad o latitud constante. La relación entre la intensidad y la extensión se representa con un rectángulo. Esto es, la línea de intensidad es una recta paralela a la línea de las longitudes. (figura a)
2) Las uniformemente disformes, que son aquellas para las que: siendo dados tres puntos cualesquiera, la razón de la distancia del primero al segundo a la distancia del segundo al tercero es igual a la razón del exceso de intensidad del primero sobre el segundo al exceso de intensidad del segundo sobre el tercero. En este caso la representación geométrica de la relación entre intensidad y extensión es un triángulo rectángulo o un trapecio (figuras b y c)
3) Las disformemente disformes, son los restantes tipos de cualidades. Estas las divide en dos tipos: las sencillas, cuando la línea de las intensidades está formada por un arco de una sola curva, y las complejas, que se obtienen por combinaciones de los tipos anteriores.


En el trabajo de Oresme está la base de dos de los principales referentes del pensamiento moderno: Descartes y Galileo. El gran salto hacia la modernidad ya lo habían dado los intelectuales medievales. El mérito de quienes vivieron en el siglo XVII, también está en haber seguido con esta línea de pensamiento en medio de la gran represión que representaba la inquisición.

 [1] Citado por Sánchez C y Valdés , C. 2007 Las funciones: un paseo por su historia, NIVOLA, España.

HISTORIA DEL CONCEPTO DE FUNCIÓN
(parte 2)

EN LA ANTIGÜEDAD

Babilonia y Grecia

En la civilización Babilónica que se desarrolló en la Mesopotamia desde el 5000 AC hasta los primeros tiempos del cristianismo, es donde se presentan las primeras manifestaciones de la Matemática.  Los matemáticos babilonios usaban tablas de datos para compilar las posiciones y datos referidos a cuerpos celestes, de forma empírica y que fueron la base para el desarrollo de la Astronomía. Su manera de proceder, mediante la Aritmética, permitía predecir la posición diaria de los planetas , períodos, eclipses, etc. El registro de representación que predomina en este período es el tabular.

Los intentos de los pitagóricos en Grecia, para determinar las leyes de la acústica en estudios con cuerdas vibrantes, implican la búsqueda de una interdependencia entre ciertas cantidades físicas como la longitud y la altura de las notas emitidas por cuerdas de la misma especie.

En la época de Alejandría, “los astrónomos desarrollaron una trigonometría compleja de cuerdas correspondientes a una circunferencia de radio fijo. Utilizando reglas de interpolación, calcularon tablas de cuerdas, equivalentes a tablas de senos y cosenos. Las más antiguas se hallaron en el Almagesto de Ptolomeo.

A pesar de lo explicitado anteriormente, los griegos no se limitaron al uso de funciones tabuladas. Así el método utilizado por Apolonio es semejante al planteamiento analítico moderno, su obra se ha considerado una anticipación a la obra Geometría de Descartes.[1]

La llamada teoría de los diámetros conjugados, en el libro Cónicas, “demuestra que los puntos medios del conjunto de las cuerdas paralelas a los diámetros de una elipse o una hipérbola están situados sobre un segundo diámetro…”[2] Apolonio utilizaba sistemáticamente un par de diámetros conjugados como equivalentes de un sistema de coordenadas oblicuas para referirse a una cónica, y ello se transformó en un marco de referencia muy útil para definirla pues “son formas retóricas de las ecuaciones analíticas de dichas cónicas.”

Sin embargo, en el álgebra geométrica de los griegos no había lugar para magnitudes negativas y, por otro lado, un sistema de coordenadas venía superpuesto a posteriori a una curva dada para estudiar sus propiedades. “No parece presentarse ningún caso en la geometría antigua en que se fije un sistema de coordenadas de referencia a priori, con el fin de representar gráficamente una ecuación o relación expresada de manera simbólica o retórica. Podemos decir que.las ecuaciones vienen determinadas por las curvas, pero no que las curvas determinadas por las ecuaciones.”

En la Grecia antigua las funciones referidas a problemas astronómicos se trataron análogamente a los estudios de análisis matemáticos; según los objetivos, las funciones fueron tabuladas usando la interpolación lineal, y en casos simples se realizaron cálculos de límites como lim (senx)/x , cuando x  tiende a 0.

Siguendo a Pascual, las ideas de cambio y cantidad variable no eran extrañas al pensamiento griego; “sin embargo, ni la velocidad, ni la velocidad instantánea fueron introducidas en este período” [1].
A modo de conclusión: “cualquiera sean las causas ideológicas o sociales, el pensamiento matemático de la antigüedad no ha creado ninguna noción general de variable o función.

[1] Pascual Bonis, J. R, 1998. Funciones y gráficas en la historia y en la enseñanza, En: Las funciones en los gráficos cartesianos, Editorial Síntesis, Madrid. 1998.
[2] y [3] ibid.
[]

HISTORIA DEL CONCEPTO DE FUNCIÓN
(parte 1)

 Preliminary Remarks
“Up to now the history of functionality has remained insufficiently studied. This important subject is actually avoided even by C. Boyer, whose book on the history of the main concepts of the calculus ran into three editions. It goes without sayung that this work, as well as others on the history of mathematics, does contain a number of statements on isolated features of the evolution of the concept of functional dependence and on several scholars’ interpretation of this dependence. While undoubtedly valuable, such statements, even taken together, do not provide the whole picture. In addition, the opinions of various authors often differ from each other; in particular, they do not agree about the time when the concept of function actually originated.”... 
Yushkevich , A. P. 1976. The concept of function up to the middle of the 19th century. Arch. Hist.
Exact. Sci. 16, 37-85

EL PROBLEMA DE LOS ORÍGENES

Una discusión de interés didáctico.

Como sostiene Yushkevich en la cita anterior, no hay acuerdo entre los autores más destacados sobre el origen del concepto de función. Más allá del debate histórico, entendemos que esta discusión tiene un particular interés didáctico. Supongamos por ejemplo que en un curso de segundo año buscamos a través de ejemplos llegar a una definición de función de cuño bourbakiano como la siguiente:

“f es una función de A en B sí y solo sí, f es una relación entre A y B tal que todo elemento de A tiene un único correspondiente en B” [4]

Nada se nos revela allí sobre el devenir histórico del concepto, algo sumamente lógico en tanto las definiciones no están ahí para hablarnos sobre su historia. Pero si nos quedamos sólo con la definición ¿podrán nuestros estudiantes llegar al concepto? Esta pregunta se emparenta con esta otra de carácter histórico: si los antiguos tenían un uso extendido de tablas, ¿podemos decir que manejaban el concepto de función?
Si tomamos el concepto de función como una relación arbitraria entre conjuntos, podemos llegar a pensar que dicho concepto nace con el origen mismo de la Matemática ya que desde los remotos inicios, los seres humanos han establecido correspondencias “funcionales” que han sabido registrar en tablas, algunas de las cuales han llegado a nuestros días. ¿Alcanza entonces el manejo de algún tipo de relación funcional para que consideremos que está presente el germen del concepto? He aquí el problema del origen. Youschkevitech en su trabajo “El concepto de función hasta la primera mitad del siglo XIX”, comienza por atender brevemente a esta discusión, sosteniendo que “las opiniones de diversos autores con frecuencia difieren entre sí; en particular, no se ponen de acuerdo con respecto a la época en que realmente se originó el concepto de función.”[3]  Según E. T. Bell, al que hace referencia Youschkevitech, la respuesta a la pregunta planteada anteriormente sería “los matemático babilonios poseían el instinto de la relación de función.”  Pero frente a esta idea de Bell, Youschkevitech se plantea:

“Hablando en términos generales, cuando uno estudia las matemáticas de las épocas del pasado, con frecuencia no sólo aprecia su importancia para el desarrollo posterior de  esta ciencia (lo cual es necesario hacer), sino que también, y no frecuentemente, amplía de manera no permisible la interpretación de las ideas manifestadas en esas épocas, vinculándolas con las nociones y conceptos modernos, que son muchos más generales. Y lo que en realidad sucede es que, tal como el Fausto de Goethe le hacía observar a su discípulo Wagner, el historiador equipara el espíritu de la época con el reflejo que éste encuentra en su propia mente”

En este sentido el autor es muy cuidadoso a la hora de verse tentado a reconocer el concepto de función en épocas pasadas. Con respecto a los antiguos, Pedersen, otro autor citado en el referido trabajo, en la misma línea que Bell, entiende que “si concebimos a la función, no como una fórmula sino como una relación más general en la que se asocian los elementos de un conjunto de números con los elementos de otro conjunto (como por ejemplo, alguna variable angular en un sistema planetario), resulta obvio que, en este sentido, las funciones abundan en el Almagesto. Lo único que falta es la palabra; pero la cosa, en sí, ahí está, y se encuentra claramente representada por las numerosas tablas de elementos correspondientes de tales conjuntos.”[3] Sin embargo este planteo de Pedersen parecería asumir que los antiguos entendían la relación funcional en las tablas como ejemplos particulares de un concepto más general. En este sentido Youschkevitech responde:

“Existe un buen trecho entre el instinto de la relación funcional (Bell) y la percepción de esta relación; y lo mismo se puede decir por lo que toca a las funciones particulares y al  surgimiento del concepto de función con algún grado de generalidad. La utilización de la forma singular (la cosa en sí, es decir, la relación funcional representada por diversas tablas) por parte de Pedersen en relación con el Almagesto me parece incorrecta, en el sentido de que permite que el párrafo entero sea interpretado como si quisiera implicar que las funciones correspondientes a esas tablas hubieran sido consideradas como ejemplos particulares de una relación funcional en general.”

Es muy tentador hallar una similitud entre la correspondencia encontrada en las tablas antiguas y la relación entre pares de elementos en la definición de función como subconjunto del producto cartesiano. De la misma forma, en un curso introductorio de Secundaria, podemos creer que ponderando la definición actual los estudiantes accederán directamente al concepto de función. Hay cierto “parecido conceptual” entre el registro tabular característico de los antiguos y el diagrama de Venn, como si el origen y la actualidad estuvieran muy cercanos. ¿Qué es entonces lo que nos estaría faltando entre el comienzo y el final, lo que dividiría las aguas en el origen del manejo del concepto?  Youschkevitch tal vez nos de una pista a esta pregunta cuando plantea que: “en cualquier caso, el pensamiento de los matemáticos griegos, tomado en general, se hallaba muy, pero muy alejado del concepto cinemático de cantidad fluyente, que fue característico del cálculo infinitesimal de los siglos XVII, XVIII y XIX.”[3] . En otro pasaje va incluso más lejos sosteniendo que la idea de cambio les era ajena. Lo que nos está faltando para el concepto es la idea de variación en tanto cuantificación del cambio para acceder a la idea de relación funcional entre variables.
A partir de los trabajos de los Calculatores de Merton Collage, de la Universidad de Oxford hacia el siglo XIII, los que luego serán retomados por Oresme, se comienza a estudiar la variación. Variación entendida como cualidad y cuantificación del cambio según la distinción que hace Cantoral en su ponencia “Sociepistemología de la predicción”. En el estudio de la variación, como veremos en siguientes entradas, se da el salto cognitivo, y se manifiesta la vinculación del desarrollo del concepto de función con una visión mecánica del mundo.
           

miércoles, 1 de octubre de 2014


How did mathematics begin?

Breve video animado sobre el origen del concepto de número y los distintos sistemas de numeración, con algunas referencias a antiguos algoritmos de cálculo.

Si bien hay algunas afirmaciones discutibles, como el origen del cero, este video es una forma sencilla de ingresar, en forma muy general, a la historia de la matemática partiendo de la historia del concepto de número.  

sábado, 31 de mayo de 2014

La razón de la sinrazón

"In love with whole numbers, the Pythagoreans believed all things could be derived from them, certainly all other numbers. A crisis in doctrine arose when they discovered that the square root of two (the ratio of the diagonal to the side of a square) was irrational, that it cannot be expressed accurately as the ratio of any two whole numbers, no matter how big these numbers are. Ironically this discovery (reproduced in Appendix 1) was made with the Pythagorean theorem as a tool. ‘Irrational’ originally meant only that a number could not be expressed as a ratio. But for the Pythagoreans it came to mean something threatening, a hint that their world view might not make sense, which is today the other meaning of  ‘irrational.’." 
Carl Sagan, en COSMOS, Random House, New York, 1980.

En este fragmento Sagan hace referencia al descubrimiento de la irracionalidad de la raíz de dos por parte de los pitagóricos  y la crisis que ello desataría en su doctrina, al punto de decidir mantenerlo en secreto junto al otro descubrimiento que no que encajaba en su concepción del universo: el dodecaedro. Es sumamente oportuna la alusión que hace Sagan al significado que tiene la palabra "irrational" que, al igual que "irracional" en español, viene del latín "irrationális", y que alude a lo que carece de raciocinio, que es absurdo, insensato, etc. ¿Pero puede un número ser irracional en este sentido?, es decir: ¿de qué forma un número es absurdo o insensato? 
En la escuela empezamos a medir, lo que no es otra cosa que comparar en base a una unidad de medida. Por lo general empezamos comparando con unidades enteras, es decir, este banco mide 48 cm., el segmento trazado mide 5, etc. etc. Más adelante aprendemos que hay objetos que no pueden medirse con enteros y que por lo tanto debemos partir la unidad de medida en varias partes. Así empezamos a manejar las fracciones que nos permitirán observar que el cuaderno mide 16 y medio cm. de ancho o que su largo mide 22 cm. con 3 milímetros. Una vez que entendemos como funcionan las fracciones, podemos empezar a ver que la medición puede ser todo lo precisa que necesite. Es decir, si mido el ancho de la hoja del cuaderno con mayor precisión tal vez llegue a que de largo no mide 22,3, sino tal vez 22,30251 cm. Esta visión de las cosas nos resulta tan natural que llegamos a asumir por ejemplo que todo es medible en forma exacta. No importa cuan grande o pequeño sea lo que quiero medir, todo tiene alguna medida exacta, aunque para encontrar esa medida exacta tenga que partir la unidad de medida en un millón de veces o más. Esta intuición de lo "medible" con la que salimos de la escuela y atravesamos gran parte del liceo es similar a la idea pitagórica de que con números enteros todo es medible, es decir, comparable por medio de una razón. Sin embargo surgió la gran piedra en el zapato: medir la diagonal de un cuadrado de lado 1.

Los pitagóricos descubrieron que dicha diagonal es inconmensurable en razón del lado. Pensar que si los lados de ese cuadrado miden exactamente 1, la diagonal en verde no tiene medida posible (en razón del lado) es algo que contradice la intuición y que escapa a nuestra razón como a los números racionales. Es por lo tanto irracional en ese doble sentido, el que en definitiva es el mismo.

Ahora bien, si la unidad la puedo dividir en todas las partes iguales que necesite: ¿cómo descubrieron los pitagóricos que por más que utilice fracciones de unidad cada vez más chicas no voy a poder representar la medida de esa diagonal nunca? No sabemos en detalle cómo llegaron los pitagóricos a esa conclusión, pero sí conocemos hoy muchas formas de demostrarlo. En el siguiente link hay dos demostraciones de la irracionalidad de raíz de 2. La primera de ellas es la que adjunta Sagan en su libro: http://gaussianos.com/dos-demostraciones-de-la-irracionalidad-de-raiz-de-2/

En el siguiente video también podemos ver la demostración. Si bien está en inglés resulta muy fácil de entender ya que para los conceptos principales que se usan los significantes asignados son muy parecidos.



Este episodio de los pitagóricos es quizá el que mejora ilustra una posible coincidencia del proceso histórico de un concepto matemático y el proceso individual que debe hacer un estudiante para incorporar dicho concepto. 


http://www.proyecto2501.com.ar/wp-content/uploads/2012/04/Carl%20Sagan%20-%20Cosmos%20(Random%20House,%20New%20Edition,%201980,%202002).pdf